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Blog · Caso clínico

Implante dental con falta de hueso

La falta de hueso es una de las situaciones más habituales a las que se enfrenta un cirujano oral antes de colocar un implante dental. La pérdida de volumen óseo puede deberse a infecciones previas, extracciones traumáticas o al tiempo transcurrido desde la pérdida del diente.

En este caso clínico, un paciente necesitaba rehabilitar dos ausencias dentarias mediante implantes, pero uno de los sectores presentaba un defecto óseo horizontal que condicionaba el tratamiento.

Estudio del caso y planificación

Durante la primera visita se realizó una exploración clínica y un estudio radiográfico para valorar la cantidad de hueso disponible.

La radiografía permitió detectar una zona de menor volumen óseo compatible con un defecto horizontal, probablemente relacionado con la pérdida previa del diente.

Antes de iniciar la cirugía se plantearon dos posibilidades:

  • Colocar el implante en la misma intervención si existía estabilidad suficiente.
  • Posponer la colocación del implante y realizar primero una regeneración ósea.

La decisión definitiva se tomó durante la cirugía, una vez evaluado directamente el defecto.

situación inicial déficit óseo

Colocación del implante y regeneración ósea

Tras levantar un colgajo para exponer el hueso, se confirmó la presencia del defecto óseo.

A pesar de la pérdida de volumen horizontal, el caso permitía colocar el implante en su posición ideal, por lo que se decidió realizar la regeneración ósea de forma simultánea.

Siempre que las condiciones clínicas lo permiten, combinar ambas técnicas permite reducir el número de intervenciones y acortar el tiempo total del tratamiento.

Injerto de hueso autólogo

Una vez colocado el implante, se obtuvo hueso del propio paciente mediante un rascador óseo para regenerar el defecto existente.

El hueso autólogo continúa siendo uno de los materiales más utilizados en regeneración ósea por sus propiedades biológicas y su capacidad para favorecer la formación de nuevo hueso alrededor del implante.

El objetivo de esta fase fue:

  • Recuperar el volumen óseo perdido.
  • Mejorar el soporte alrededor del implante.
  • Favorecer una correcta integración a largo plazo.
hueso autólogo en déficit óseo

Protección de los tejidos blandos

Además de la regeneración ósea, el tratamiento se completó con un injerto de tejido blando.

Este procedimiento permitió aumentar el grosor de la encía y proteger la zona regenerada durante la cicatrización. Un adecuado manejo de los tejidos blandos contribuye no solo a la estabilidad del injerto, sino también a mejorar el mantenimiento de los implantes a largo plazo.

La combinación de regeneración ósea e injerto de encía resulta especialmente útil cuando se busca optimizar tanto la función como la estabilidad de los tejidos periimplantarios.

tejido blando en implantes con falta de hueso

Resultado del tratamiento

Cuatro meses después de la cirugía se observó una correcta cicatrización de los tejidos y una adecuada regeneración del defecto óseo.

Durante la reapertura quirúrgica se comprobó que el implante presentaba un adecuado soporte óseo, permitiendo continuar con la fase protésica del tratamiento.

Este caso demuestra que la falta de hueso no siempre impide colocar un implante dental. Una correcta planificación y la combinación de técnicas de regeneración ósea permiten resolver muchos de estos casos en una única intervención, siempre que las condiciones clínicas sean favorables.

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El máster

Estas intervenciones son las que los alumnos ven y hacen durante el máster.

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